Mostrando entradas con la etiqueta serotonina. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta serotonina. Mostrar todas las entradas

viernes, 23 de marzo de 2012

Probióticos, aliados de nuestras defensas

Probióticos, los aliados de nuestras defensas



Se considera que el sistema inmunitario no está maduro hasta los dos años, por eso los peques enferman tanto, simplemente están madurando sus defensas. A partir de los dos años, la microbiota (flora intestinal) establecida suele ser definitiva.

En poblaciones muy longevas se ha estudiado que la alimentación favorecía el mantenimiento de una flora intestinal rica (poca carne y más pescado, frutas y verduras). Para envejecer bien, necesitamos tener una flora intestinal en buen estado (también lo estará nuestro sistema inmune)

La flora intestinal es la encargada, entre otras cosas, de la síntesis de vitaminas: Vit. K (coagulación), Vit B12 (separación de xenobióticos). Sabemos que el 70 al 80% del sistema inmunitario se encuentra en el tubo digestivo.



Una disbiosis (deterioro de la flora) puede causar un síndrome de hiperpermeabilidad, con intolerancias alimentarias. Entonces el sistema inmune concentra todo su potencial a nivel intestinal quedando el resto desprotegido.
En situaciones como la toma de antibióticos, tratamientos con corticoides, intolerancias alimentarias, infecciones de repetición, candidiasis vaginal, envejecimiento, es necesario reforzar nuestra flora intestinal para fortalecer nuestras defensas.

Por otro lado cada vez nos encontramos con más intolerancias alimentarias al gluten y a la lactosa. En realidad se trata de un aumento de la permeabilidad de las vellosidades intestinales que hacen que nos sensibilicemos a algunos alimentos y la solución es fácil, proteger la integridad del ecosistema intestinal.

¿Cómo? Con la toma diaria de probióticos.



Los probióticos son microorganismos que nos benefician, nos protegen de la entrada de patógenos, mantienen un pH adecuado dentro del intestino y las mucosas (urogenital, ORL) para que los gérmenes patógenos no nos colonicen. A cambio ellos se nutren de nosotros y nos aportan vitaminas (simbiosis) y nos ayudan en la lucha contra microorganismos patógenos, mejoran las defensas inmunitarias, disminuyen las alergias alimentarias, eliminan toxinas, sintetizan vitaminas...Pero cada vez hay mayor evidencia científica de su papel protector en el cáncer. Absorben xenobióticos y sustancias mutagénicas (con poder cancerígeno), y regulan la angiogénesis (regulación de la microcirculación intestinal)

Cuando la microbiota normal (flora intestinal) se desequilibra, las cándidas (que normalmente conviven en nuestro organismo) se hacen fuertes, atraviesan las paredes del tubo digestivo y pueden llegar a otras mucosas (vaginal, boca) incluso al cerebro, produciendo desde muguet bucal, candidiasis vaginal hasta neurotoxicidad a nivel cerebral, interactuando a nivel de receptores en la neurotransmisión, por ejemplo, de Dopamina, haciendo que la persona afectada se sienta muy cansada y sin energía para el día a día.

Amén de lo expuesto el estrés también modifica la microflora con lo que todos somos candidatos a protegernos con la toma diaria de un probiótico. El tipo depende de qué necesidades o síntomas tengamos, por eso la variedad de productos en un mismo laboratorio, no vale el café para todos, hay que seleccionar bien la cepa idónea.

Hoy en día disponemos de una tecnología que nos permite que cada cepa llegue a donde tiene que hacerlo: los lactobacillus al intestino delgado y las bifidobacterias al grueso.

Existe un probiótico para cada edad y situación:

- Niños: diarrea de guardería y resfriados.
- Mujer adulta: infecciones urogenitales de repetición.
- Embarazo: estreñimiento, preparación del canal del parto.
- Deportistas: protección de la isquemia intestinal y refuerzo inmunitario.
- Adultos: estrés y sistema inmunológico, comidas rápidas, gases.
- En convalecientes de antibioterapias o corticoides prolongados: protección inmunitaria.

Además nuestro intestino es nuestro segundo cerebro y en él se sintetiza el 80% de la serotonina, un neurotransmisor que regula las emociones. Dime cómo está tu humor y te diré cómo es tu flora…


Aniversario de Novadona Espai de Salut.
Deu i Mata. 118-120 Entlo 3ª
08029 Barcelona


©2012 By Dra. Inma González para Homeopatía Viva. www.novadona.com.

jueves, 13 de octubre de 2011

Menopausia I ¿Qué me está pasando?





Todo empezó con un ¿Qué me está pasando?

Sensación de cansancio, irritabilidad, preocupación, ansiedad, miedos, insomnio, dificultad en la toma de decisiones, es decir, cambios hormonales que comportan cambios bioquímicos: déficit de estrógenos asociado a un déficit de serotonina.
Sí chicas, los primeros síntomas son más emocionales que físicos, un me siento rara, ¿Pero, qué te pasa? Hasta que recapacitas, te observas y te das cuenta que los ciclos son más cortos o más largos, las reglas más o menos abundantes.

 Ya no puedes comer como una lima porque empieza a formarse incipiente  michelín traidor y pasas más hambre que Carpanta y te impones una rutina de gimnasio que hace que acabes el día más cansada pero descansas ¿mejor?
 Sueles despertarte en medio de la noche bañada en sudor, con una ola de calor que recorre desde el plexo solar hacia arriba y hacia abajo y ya no es suficiente con dar una patadita a la sábana para regular el termostato sino que te levantas (con esta taquicardia ¿quién duerme?), te quitas el camisón, te lavas la cara e intentas volver a dormir. Todo este ritual se hace tuyo: bienvenida al climaterio (escalón)

 Y empiezan a faltar las reglas, cuando hace más de un año que no las ves, entonces estás menopáusica.

Bien pues llegadas a este punto es el momento de apropiarte de tu propia vida, hacerte dueña de tu salud y decidir si necesitas o no ayuda física o emocional. La ayuda física dependerá de la intensidad de tus síntomas. Hoy día con fitoterapia, homeopatía y dieta podemos controlar la mayor parte de tus molestias físicas. Tu gine o médico de cabecera, homeópata… puede diseñarte un plan personalizado.

Las emocionales pueden controlarse de varios modos, pero lo esencial es aceptar y comprender que comienza un cambio que desembocará en un nuevo proceso de crecimiento y realización personal. Se trata de un proyecto de identificación, reconocimiento, toma de lo mejor de cada una y transformación de sensaciones y emociones. ¿Para qué? Para conseguir a lo largo de este proceso de metamorfosis llegar al centro de ti misma.

Apropiándote de tu cuerpo y tus emociones lo conseguirás. Relativiza tus problemas y reconoce conflictos del pasado, no dejes que se enquisten y aplánalos ahora,  así conseguirás la serenidad y sabiduría que todas deseamos en nuestro otoño.
Liberándonos del lastre del pasado, de aquello que no nos ayuda, conseguiremos recorrer esta larga etapa hacia el encuentro con nuestra propia esencia.

En realidad esto que llamamos climaterio no es más que el cese de la etapa fértil, la senescencia ovárica.
Los primeros síntomas suelen ser emocionales: irritabilidad, ansiedad, preocupación por bagatelas, inseguridades…
Marejada de síntomas que nos hace desconocidas para nosotras mismas, más susceptibles, miedosas, vulnerables…

Empieza una nueva andadura, una nueva etapa del camino, del propio recorrido pero esta vez es de vuelta hacia nosotras mismas, este sendero es vital para cerrar el ciclo y de cómo lo construyamos dependerá no sólo nuestro bienestar sino el de los nuestros.
Me congratulo con “esas abuelas sabias, complacientes, divertidas y serenas que acogen en su regazo a todas las hijas y a todas las nietas de la tierra” ¡Quiero ser como vosotras!

Esa hecatombe que llaman menopausia ¿es en realidad la pérdida de la belleza, de deseo, esa suerte de enfermedad que nos convierte en seres amargados, sin atractivo, sin objetivos, vulnerables y dependientes? O es una nueva etapa en la que nos reinventamos, descubrimos, nos sabemos más sabias, más a gusto con nosotras mismas, con nuevas metas que alcanzar, una vez finalizadas otras; nuevos caminos que recorrer, una nueva etapa llena de creatividad, en la cual desarrollamos nuevos talentos que nacen de la serenidad, de la experiencia, de la sabiduría.

Vivamos la menopausia como una metamorfosis de la que resurjamos más poderosas, serenas, sabias, clarividentes, intuitivas y dueñas de nuestro propio destino. Si no lo conseguimos, pidamos consejos a las más sabias y/o experimentadas.
Bien es cierto que necesitamos de un plan de cuidados, un plan de jubilación personal que nos ayude en un momento de cambio demoledor, crisis de desarrollo o de búsqueda de la intuición, la sabiduría, la serenidad. Este momento lo hemos de vivir con la seguridad de que sólo una mujer va a poder ayudarnos (medicina de género). Para muchos hombres los términos ajada, histérica, gorda, amargada son sinónimos de menopausia. En compañeras estos términos son sinónimo de vulnerable, transformación, estrés emocional, cambio.

Para prepararnos en esta nueva andadura, es conveniente  hacer  un ejercicio de feng shui  ¿No te encuentras mejor después de haber limpiado y organizado armarios? Primero retirar lo que no nos aporta nada, lo viejo, lo que ya no utilizamos. Después de vaciar y limpiar por dentro, colocar las nuevas adquisiciones, aquello que nos vas a ser útil, aquello que hemos ido aprendiendo, experiencias que están más de acuerdo con este momento. Por último ordenar y perfumar lo que nos va a acompañar en esta nueva etapa. Y finalmente limpiar por fuera el armario, para que sea más atractivo el abrirlo y explorarlo.

Liberándonos del lastre del pasado, de aquello que no nos ayuda, conseguiremos recorrer esta larga etapa hacia el encuentro con nuestra propia esencia. Desprendámonos de lo que no nos aporta, lo que ya no utilizamos, lo que nos ancla, nos ata y reinventémonos, fijémonos nuevas metas en donde seamos la protagonista, recuperemos proyectos imposibles, sueños que no se cumplieron, llenemos el armario de aquellos “si hubiera hecho”, “me habría encantado”. 

Recanalicemos este exceso de energía en forma de sofocos, palpitaciones, irritabilidad en hacer realidad nuestros sueños rotos, las ilusiones que nunca se materializaron, concedámonos el tiempo que nunca tuvimos para llegar a ser aquello que siempre anhelamos ser. Es nuestro momento, el del encuentro con nuestro yo, con nuestra razón de ser, es nuestro viaje al centro de nosotras mismas: es nuestra gran oportunidad!

"El tiempo pasa
nos vamos poniendo viejos
el amor no lo reflejo
como ayer
en cada conversación
cada beso, cada abrazo
se esconde siempre un pedazo
de razón”. Pablo Milanés







Tel. 93 419 86 76