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lunes, 30 de enero de 2012

Detoxicación y drenaje, la solución a la Celulitis

Detoxicación y Drenaje, la solución a la Celulitis




La celulitis es una afección del tejido conjuntivo que se caracteriza por presentar a simple vista la llamada “piel de naranja”. Afecta a casi un 70% de las mujeres. Su etiología es múltiple: estreñimiento crónico, influencia hormonal, trastorno de la microcirculación que rodea al adipocito con una fibrosis de los tejidos circundantes y encapsulación del mismo, sedentarismo, alimentación rica en azúcares e hidratos de carbono rápidos, tabaquismo, factores constitucionales hereditarios, etc.
Pero unas de las causas principales de la formación de la, tan temida por las mujeres, celulitis es un “empantanamiento” de la Matriz Extracelular. La MEC es la estructura en forma de entramado o red que rodea a la célula y la encargada de llevarle los nutrientes, estímulos hormonales, nerviosos y de recogerle las sustancias de desecho para ser eliminadas vía linfática y sanguínea a través del hígado, el riñón, la piel, el pulmón y el sistema digestivo. Cuando la MEC está empantanada y llena de toxinas, a la célula grasa o adipocito no le van a llegar correctamente los nutrientes, estímulos hormonales y tampoco se van a recoger las sustancias de desecho, con lo cual va a haber una rigidificación de la estructura de la MEC que contiene el ácido hialurónico, los glicosaminoglicanos GAG, las fibras de colágeno y elastina, los proteoglicanos y el aspecto externo de la piel va a ser de “piel de naranja” a veces incluso doloroso al tacto o a la presión. Se va a afectar la microcirculación que rodea al adipocito y a la larga se producirá una insuficiencia linfática (sistema de recogida de toxinas) y venosa, que se traducirá en edemas o acumulación de líquidos en piernas, con pesadez, calambres, etc y así se empeora todavía más la celulitis, cerrándose el círculo.

No habrá nunca buenos resultados en los tratamientos anticelulíticos si no tratamos la causa y hacemos sólo tratamiento sintomático (intentar quitar el adipocito) sin tratar el tejido que lo rodea, estimulando la microcirculación, mejorando la flexibilidad del tejido conectivo (de sostén), aumentando el colágeno y la elastina (combatiendo la flaccidez que acompaña a la celulitis y restaurando la integridad de la MEC eliminando toxinas y favoreciendo el correcto drenaje linfático.
Para eliminar las toxinas de origen exógeno que vamos acumulando con los años por una alimentación poco sana, los xenobióticos, pesticidas, fármacos, toxinas animales y toxinas endógenas que nuestro propio organismo produce (ácido úrico, ácido láctico, hormonas, restos microbianos, desequilibrios del pH, etc.) es necesario un tratamiento de Detoxicación y Drenaje.


El primer paso en el tratamiento de la celulitis es hacer una Terapia de Detoxicación. Suele hacerse dos veces al año, primavera y otoño.
En primavera es cuando más demanda hay de tratamientos anticelulíticos y cuando aprovechamos para que nuestr@s pacientes hagan su terapia DETOX.
Consiste en la prescripción de principios fitoterápicos con efecto regenerador hepático, carminativo, absorbedor de toxinas, estimulante de la secreción de enzimas y sales biliares, regulador pancreático para el control de la insulinemia, etc. También es importante regular una posible disbiosis bacteriana intestinal o una candidiasis digestiva crónica que puede causas problemas hormonales femeninos y una neurotoxicidad. El diagnóstico lo hacemos con un sofisticado equipo de biorresonancia que nos permite conocer el estado de la flora y la fase de toxicidad que el paciente presenta. Le ayudamos con preparados fitoterápicos a base de: desmodium, boldo, cynara escolimus, crisantellum americano, cardo mariano, romero... Y para regular el interior de la flora intestinal solemos pautar prebióticos y probióticos. Regulamos un estado de acidez si lo hay (generalmente) y reequilibramos el funcionamiento de la MEC.



Pautamos sesiones de drenaje linfático “asistido” o microaspiración alveolar que nos permite un trabajo sobre el fibroblasto para la estimulación del colágeno y la elastina, obteniendo así una reafirmación de los tejidos. Un drenaje linfático con estimulación y apertura de los sistemas de limpieza y excreción de la linfa desde la MEC hasta el sistema vascular y eliminación de detritus o sustancias tóxicas a través del hígado, los riñones, los pulmones y la piel. Esto se va a traducir en un aumento de la diuresis, una pérdida de centímetros, un alisamiento de la piel, una mejora en el color y la textura de la piel, una mejora de la flaccidez cutánea y una pérdida de volumen evidente, pero lo que es más importante es la restauración de la función de la MEC que regula todo lo que entra y sale de la célula y ¡una recuperación de la salud!

Signos y síntomas de toxicidad:
. Halitosis, lengua saburral blanca, grisácea.
. Cefaleas, migrañas.
. Poca diuresis, micciones que no se corresponden a la ingesta de líquidos.
. Estreñimiento crónico, gases, flatulencias, defecaciones pútridas y malolientes.
. Hinchazón de piernas o de abdomen después de comer.
. Sensación de niebla mental.
. Fiebre al final del día causa infecciosa.
. Acné del adulto, eccemas cutáneos crónicos.
. Amigdalitis recurrente crónica o hipertrofia amigdalar.
. Presencia de múltiples amalgamas o empastes.
. Infecciones urinarias de repetición. Orinas oscuras, pobres y malolientes.

Cuando hacemos por primera vez una Terapia de Detoxicación y drenaje pueden aparecer algunos signos y síntomas de “crisis curativas” que asustan al paciente y hay que advertirle que son señal de que el organismo está eliminando su toxicidad:
. Cefaleas.
. Diarreas.
. Olor en la orina. Cada vez la orina irá siendo más clara y abundante al eliminar acumulaciones líquidas.
. Aparición de eccema o acné.
Al principio l@s pacientes notan una pérdida de volumen muy rápida debido a que el edema (retención líquida) que acompañaba a la celulitis desaparece, pero para que desaparezca la piel de naranja va a ser necesario un trabajo lento y muy sofisticado con los actuales equipos de depresoterapia que realizan una microaspiración  y microestimulación fraccionada que va a ir produciendo paulatinamente una desaparición del edema con una estímulo de las vías de eliminación linfáticas, una reeducación del adipocito al que estamos “limpiando” haciendo que le lleguen mejor los nutrientes, los estímulos hormonales van a ser correctos, los estímulos nerviosos también, van a desaparecer el empastamiento, la estasis y el dolor. Va a disminuir su tamaño, desapareciendo la hipertrofia. Vamos a estimular gracias a este microaspirado alveolar mecanizado y controlado  (¡1180 estimulaciones microalveolares por dm2 de piel!) el fibroblasto, célula que produce colágeno y elastina, con lo cual recuperamos la flaccidez que acompaña a la celulitis y reafirmamos el tejido.
Evidentemente lo que ha tardado años en producirse, no lo vamos a reparar en un mes. Los tratamientos de celulitis requieren un tiempo. Lo ideal es comenzarlos en Enero y no esperar a ponernos el biquini! Van a ser necesarias de 15  a 20 sesiones, a razón de dos o tres por semana. Y sobre todo, imprescindible un cambio de hábitos en cuanto a alimentación, ejercicio, hábitos tóxicos, calzado, ropa ajustada y gestión del estrés.
Recomendamos a nuestr@s pacientes sesiones de mantenimiento ya que podemos controlar algunos factores causales (alimentación, ejercicio, estrés...) pero no otros (predisposición genética, estímulos hormonales cíclicos y periódicos: reglas, embarazos, postpartos, xenobióticos).
Es fundamental la colaboración y el cambio de hábitos para mantener los resultados. Nosotros pretendemos aumentar la calidad de vida y la autoestima de nuestr@s pacientes, que confíen en nosotros y que colaboren en su tratamiento.
La recompensa va a ser una figura más esbelta, unas piernas, abdomen y brazos más lisos y tersos, una circulación restablecida, un tránsito intestinal regular, una vida más sana y una sonrisa en sus labios cuando nos dicen: gracias doctora, me veo más delgad@ pero sobre todo me encuentro mucho mejor, y hasta mentalmente más ágil.

(C) by Dra. Inma González . Febrero 2012.


jueves, 13 de octubre de 2011

Menopausia I ¿Qué me está pasando?





Todo empezó con un ¿Qué me está pasando?

Sensación de cansancio, irritabilidad, preocupación, ansiedad, miedos, insomnio, dificultad en la toma de decisiones, es decir, cambios hormonales que comportan cambios bioquímicos: déficit de estrógenos asociado a un déficit de serotonina.
Sí chicas, los primeros síntomas son más emocionales que físicos, un me siento rara, ¿Pero, qué te pasa? Hasta que recapacitas, te observas y te das cuenta que los ciclos son más cortos o más largos, las reglas más o menos abundantes.

 Ya no puedes comer como una lima porque empieza a formarse incipiente  michelín traidor y pasas más hambre que Carpanta y te impones una rutina de gimnasio que hace que acabes el día más cansada pero descansas ¿mejor?
 Sueles despertarte en medio de la noche bañada en sudor, con una ola de calor que recorre desde el plexo solar hacia arriba y hacia abajo y ya no es suficiente con dar una patadita a la sábana para regular el termostato sino que te levantas (con esta taquicardia ¿quién duerme?), te quitas el camisón, te lavas la cara e intentas volver a dormir. Todo este ritual se hace tuyo: bienvenida al climaterio (escalón)

 Y empiezan a faltar las reglas, cuando hace más de un año que no las ves, entonces estás menopáusica.

Bien pues llegadas a este punto es el momento de apropiarte de tu propia vida, hacerte dueña de tu salud y decidir si necesitas o no ayuda física o emocional. La ayuda física dependerá de la intensidad de tus síntomas. Hoy día con fitoterapia, homeopatía y dieta podemos controlar la mayor parte de tus molestias físicas. Tu gine o médico de cabecera, homeópata… puede diseñarte un plan personalizado.

Las emocionales pueden controlarse de varios modos, pero lo esencial es aceptar y comprender que comienza un cambio que desembocará en un nuevo proceso de crecimiento y realización personal. Se trata de un proyecto de identificación, reconocimiento, toma de lo mejor de cada una y transformación de sensaciones y emociones. ¿Para qué? Para conseguir a lo largo de este proceso de metamorfosis llegar al centro de ti misma.

Apropiándote de tu cuerpo y tus emociones lo conseguirás. Relativiza tus problemas y reconoce conflictos del pasado, no dejes que se enquisten y aplánalos ahora,  así conseguirás la serenidad y sabiduría que todas deseamos en nuestro otoño.
Liberándonos del lastre del pasado, de aquello que no nos ayuda, conseguiremos recorrer esta larga etapa hacia el encuentro con nuestra propia esencia.

En realidad esto que llamamos climaterio no es más que el cese de la etapa fértil, la senescencia ovárica.
Los primeros síntomas suelen ser emocionales: irritabilidad, ansiedad, preocupación por bagatelas, inseguridades…
Marejada de síntomas que nos hace desconocidas para nosotras mismas, más susceptibles, miedosas, vulnerables…

Empieza una nueva andadura, una nueva etapa del camino, del propio recorrido pero esta vez es de vuelta hacia nosotras mismas, este sendero es vital para cerrar el ciclo y de cómo lo construyamos dependerá no sólo nuestro bienestar sino el de los nuestros.
Me congratulo con “esas abuelas sabias, complacientes, divertidas y serenas que acogen en su regazo a todas las hijas y a todas las nietas de la tierra” ¡Quiero ser como vosotras!

Esa hecatombe que llaman menopausia ¿es en realidad la pérdida de la belleza, de deseo, esa suerte de enfermedad que nos convierte en seres amargados, sin atractivo, sin objetivos, vulnerables y dependientes? O es una nueva etapa en la que nos reinventamos, descubrimos, nos sabemos más sabias, más a gusto con nosotras mismas, con nuevas metas que alcanzar, una vez finalizadas otras; nuevos caminos que recorrer, una nueva etapa llena de creatividad, en la cual desarrollamos nuevos talentos que nacen de la serenidad, de la experiencia, de la sabiduría.

Vivamos la menopausia como una metamorfosis de la que resurjamos más poderosas, serenas, sabias, clarividentes, intuitivas y dueñas de nuestro propio destino. Si no lo conseguimos, pidamos consejos a las más sabias y/o experimentadas.
Bien es cierto que necesitamos de un plan de cuidados, un plan de jubilación personal que nos ayude en un momento de cambio demoledor, crisis de desarrollo o de búsqueda de la intuición, la sabiduría, la serenidad. Este momento lo hemos de vivir con la seguridad de que sólo una mujer va a poder ayudarnos (medicina de género). Para muchos hombres los términos ajada, histérica, gorda, amargada son sinónimos de menopausia. En compañeras estos términos son sinónimo de vulnerable, transformación, estrés emocional, cambio.

Para prepararnos en esta nueva andadura, es conveniente  hacer  un ejercicio de feng shui  ¿No te encuentras mejor después de haber limpiado y organizado armarios? Primero retirar lo que no nos aporta nada, lo viejo, lo que ya no utilizamos. Después de vaciar y limpiar por dentro, colocar las nuevas adquisiciones, aquello que nos vas a ser útil, aquello que hemos ido aprendiendo, experiencias que están más de acuerdo con este momento. Por último ordenar y perfumar lo que nos va a acompañar en esta nueva etapa. Y finalmente limpiar por fuera el armario, para que sea más atractivo el abrirlo y explorarlo.

Liberándonos del lastre del pasado, de aquello que no nos ayuda, conseguiremos recorrer esta larga etapa hacia el encuentro con nuestra propia esencia. Desprendámonos de lo que no nos aporta, lo que ya no utilizamos, lo que nos ancla, nos ata y reinventémonos, fijémonos nuevas metas en donde seamos la protagonista, recuperemos proyectos imposibles, sueños que no se cumplieron, llenemos el armario de aquellos “si hubiera hecho”, “me habría encantado”. 

Recanalicemos este exceso de energía en forma de sofocos, palpitaciones, irritabilidad en hacer realidad nuestros sueños rotos, las ilusiones que nunca se materializaron, concedámonos el tiempo que nunca tuvimos para llegar a ser aquello que siempre anhelamos ser. Es nuestro momento, el del encuentro con nuestro yo, con nuestra razón de ser, es nuestro viaje al centro de nosotras mismas: es nuestra gran oportunidad!

"El tiempo pasa
nos vamos poniendo viejos
el amor no lo reflejo
como ayer
en cada conversación
cada beso, cada abrazo
se esconde siempre un pedazo
de razón”. Pablo Milanés







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