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miércoles, 20 de febrero de 2013
viernes, 23 de marzo de 2012
Probióticos, aliados de nuestras defensas
Probióticos, los aliados de nuestras defensas
Se considera que el sistema inmunitario no está maduro hasta los dos años, por eso los peques enferman tanto, simplemente están madurando sus defensas. A partir de los dos años, la microbiota (flora intestinal) establecida suele ser definitiva.
En poblaciones muy longevas se ha estudiado que la alimentación favorecía el mantenimiento de una flora intestinal rica (poca carne y más pescado, frutas y verduras). Para envejecer bien, necesitamos tener una flora intestinal en buen estado (también lo estará nuestro sistema inmune)
La flora intestinal es la encargada, entre otras cosas, de la síntesis de vitaminas: Vit. K (coagulación), Vit B12 (separación de xenobióticos). Sabemos que el 70 al 80% del sistema inmunitario se encuentra en el tubo digestivo.
Una disbiosis (deterioro de la flora) puede causar un síndrome de hiperpermeabilidad, con intolerancias alimentarias. Entonces el sistema inmune concentra todo su potencial a nivel intestinal quedando el resto desprotegido.
En situaciones como la toma de antibióticos, tratamientos con corticoides, intolerancias alimentarias, infecciones de repetición, candidiasis vaginal, envejecimiento, es necesario reforzar nuestra flora intestinal para fortalecer nuestras defensas.
Por otro lado cada vez nos encontramos con más intolerancias alimentarias al gluten y a la lactosa. En realidad se trata de un aumento de la permeabilidad de las vellosidades intestinales que hacen que nos sensibilicemos a algunos alimentos y la solución es fácil, proteger la integridad del ecosistema intestinal.
¿Cómo? Con la toma diaria de probióticos.
Los probióticos son microorganismos que nos benefician, nos protegen de la entrada de patógenos, mantienen un pH adecuado dentro del intestino y las mucosas (urogenital, ORL) para que los gérmenes patógenos no nos colonicen. A cambio ellos se nutren de nosotros y nos aportan vitaminas (simbiosis) y nos ayudan en la lucha contra microorganismos patógenos, mejoran las defensas inmunitarias, disminuyen las alergias alimentarias, eliminan toxinas, sintetizan vitaminas...Pero cada vez hay mayor evidencia científica de su papel protector en el cáncer. Absorben xenobióticos y sustancias mutagénicas (con poder cancerígeno), y regulan la angiogénesis (regulación de la microcirculación intestinal)
Cuando la microbiota normal (flora intestinal) se desequilibra, las cándidas (que normalmente conviven en nuestro organismo) se hacen fuertes, atraviesan las paredes del tubo digestivo y pueden llegar a otras mucosas (vaginal, boca) incluso al cerebro, produciendo desde muguet bucal, candidiasis vaginal hasta neurotoxicidad a nivel cerebral, interactuando a nivel de receptores en la neurotransmisión, por ejemplo, de Dopamina, haciendo que la persona afectada se sienta muy cansada y sin energía para el día a día.
Amén de lo expuesto el estrés también modifica la microflora con lo que todos somos candidatos a protegernos con la toma diaria de un probiótico. El tipo depende de qué necesidades o síntomas tengamos, por eso la variedad de productos en un mismo laboratorio, no vale el café para todos, hay que seleccionar bien la cepa idónea.
Hoy en día disponemos de una tecnología que nos permite que cada cepa llegue a donde tiene que hacerlo: los lactobacillus al intestino delgado y las bifidobacterias al grueso.
Existe un probiótico para cada edad y situación:
- Niños: diarrea de guardería y resfriados.
- Mujer adulta: infecciones urogenitales de repetición.
- Embarazo: estreñimiento, preparación del canal del parto.
- Deportistas: protección de la isquemia intestinal y refuerzo inmunitario.
- Adultos: estrés y sistema inmunológico, comidas rápidas, gases.
- En convalecientes de antibioterapias o corticoides prolongados: protección inmunitaria.
Además nuestro intestino es nuestro segundo cerebro y en él se sintetiza el 80% de la serotonina, un neurotransmisor que regula las emociones. Dime cómo está tu humor y te diré cómo es tu flora…
Aniversario de Novadona Espai de Salut.
Deu i Mata. 118-120 Entlo 3ª
08029 Barcelona
©2012 By Dra. Inma González para Homeopatía Viva. www.novadona.com.
miércoles, 16 de noviembre de 2011
Probióticos contra cándidas
Revisión ginecológica, te envían el resultado y ¡oh no, otra vez!
Qué mujer no ha sufrido a lo largo de su vida algún episodio de hongos vaginales? Para muchas constituye un problema crónico y se ha hecho resistente a cualquier tratamiento. Ya has probado hasta lo del yogurt ahí… Y dirías que funciona!
La candidiasis vaginal es una infección por hongos que conviven con nosotros en piel y mucosas, pero que en un momento dado se hacen patógenos y nos colonizan. Puede que sea por largos tratamientos antibióticos, corticoides o antiinflamatorios, un desequilibrio hormonal, una alimentación rica en hidratos de carbono refinados o poca fibra. El caso es que se produce una disbiosis (desequilibrio) entre las bifidobacterias y bacterioides y se rompe el Ph ácido que debe reinar en la mucosa vaginal, en el cual, el bacilo de Döderlein es el que se encarga de protegernos y conservar la acidez de la mucosa (entre 3.8 y 4.5) y proliferan las cándidas. Si se perpetúa este estado de alcalinidad (5.5 a 6.8) la cándida puede pasar a la flora intestinal y anular a lactobacilus y bifidobacterias, provocando problemas de mal aliento, hinchazón abdominal, tránsito intestinal rápido o lento, prurito anal, colon irritable.
A nivel de mucosa vaginal los síntomas son claros: molestias con urgencia al orinar, prurito y escozor junto con aumento del flujo de un color más blanquecino.
Pero una candidiasis crónica suele afectar a mucosa genital e intestinal dando problemas a distancia: desde aftas bucales dolorosas y estomatitis en boca, a picores en piel, micosis ungueal o pié de atleta. Pero además las toxinas de cándida pueden pasar a circulación y afectar al cerebro y reaccionar con algún neurotransmisor como la Dopamina y provocar cansancio matutino, depresión o pérdida de concentración.
También las cándidas poseen en sus membranas receptores en los que pueden fijarse las hormonas y no llegar a su destino, ocasionando así molestias menstruales, irregularidad de ciclos, infertilidad, trastornos menopáusicos. Sobretodo la progesterona tiene gran afinidad por la cándida. O puede provocar problemas autoinmunes contra tus propias hormonas o contra el tejido ovárico.
Muchas mujeres sufren un estado de cansancio permanente y apatía, con desmotivación y hasta falta de autoestima, han pasado por numerosos médicos y no han encontrado más que alguien que les trata como a una vagina enferma, pero no a ella como mujer que tiende a… con sus emociones que son consecuencia de.., no a la causa.
Llegadas a este punto:
“Busca un médico que te trate a ti, no a tu cándida”
La medicina biológica puede hacerlo desde la acupuntura, tratando el meridiano bazo-páncreas, desde la Terapia Neural tratando el plexo de Frankenhäuser para regular el sistema nervioso vegetativo Y dándote pautas dietéticas y sobretodo regulando el equilibrio de la flora vaginal.
Los probióticos representan la primera línea de defensa para prevenir y tratar la Candidiasis vaginal. Son microorganismo vivos que ingerimos en forma de pequeñas cápsulas que van a regular el equilibrio de la flora intestinal y vaginal. Los más indicados son los Lactobacillus acidophilus, Lactobacillus rhamnosus y Lactobacillus plantarum. La tecnología de encapsulación de última generación (True Delivery®) permite que lleguen intactos al intestino, resistiendo la acidez del estómago. Y no es necesario el frigo!
Recuerda que la cándida responde a la humedad y al azúcar, evita ambos!
Sabías que…?
Según un estudio de la Dra. Catherine Stanton (Univ.Cork, Irlanda), publicado en la Revista Microbiology , los Lactobacillus producen una versión del ALC (Ácido Linoléico Conjugado) que disminuye el tejido adiposo. El ALC disminuye la grasa corporal en humanos e inhibe el crecimiento de las células de cáncer de colon.
La ingesta de bacterias vivas (probióticos) puede influir en el metabolismo en localizaciones remotas. El metabolismo de las bacterias intestinales puede modular la actividad de las células del organismo a su favor. Así los probióticos son muy útiles en enfermedades autoinmunes por su capacidad de producir inmunomodulación.
Tel. 934198676
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lunes, 14 de noviembre de 2011
Probióticos, necesidad terapéutica o marketing?
PROBIÓTICOS, ¿ NECESIDAD TERAPÉUTICA O MARKETING?
Nuestra flora intestinal está compuesta de bacterias simbióticas que viven en compañerismo con nosotros, dándonos a cambio protección. La microflora normal nos protege de infecciones. El equilibrio de nuestra flora intestinal es básico para mantenernos sanos.
Una alimentación inadecuada (toma de excesivas proteínas, exceso de hidratos de carbono refinados, poca fibra vegetal, mala combinación de alimentos en una misma comida) y la toma de antibióticos y antiinflamatorios alteran la flora intestinal y deterioran nuestra salud, manifestándose en forma de alergias alimentarias, candidiasis intestinal o vaginal, toxemia general del organismo…
Nuestra flora intestinal tiene un efecto de barrera frente a la acción de microorganismos patógenos, representa el mayor sistema inmunitario del organismo (El 70% de las células linfoides están en la mucosa intestinal, tienen una actividad antimicrobiana e inmunomoduladora)
El colon es el principal foco de infecciones, es como un francotirador que puede ocasionar problemas a distancia en otra mucosas (genitales, ORL) incluso puede ser causa de artritis reumatoide. Hay casos de toxemia cerebral en niños autistas y en niños hiperactivos que se benefician del tratamiento con Probióticos.
Los probióticos son microorganismos vivos que ingerimos con algunos alimentos o como complemento dietético y que reportan grandes beneficios a nuestra salud:
Están indicados para restaurar el equilibrio de la flora intestinal en caso de tránsito intestinal acelerado o lento, hinchazones, flatulencias. También en casos de infecciones urinarias o vaginales de repetición. Para prevenir y tratar la diarrea del viajero. Durante y después del tratamiento con antibióticos. Para estimular la inmunidad en pacientes con infecciones de mucosas de repetición. Para mejorar la absorción de nutrientes y minerales. Muy indicado en niños con asma y dermatitis atópica, en alergias de piel. A medidas que envejecemos, nuestro sistema digestivo también lo hace y se hace necesaria una ayudita.
Los últimos estudios recomiendan la toma de probióticos para evitar los efectos negativos de los antibióticos. Los probióticos impiden la proliferación de cándidas, frecuentes después de antibioterapias prolongadas. Además tienen un efecto inmunomodulador, representan una línea de defensa frente a mutaciones celulares. Una disbiosis intestinal (alteración de forma crónica de la flora intestinal) puede tener relación con algunos cánceres (mama).
El principal medicamento ha de ser nuestro alimento (Hipócrates):
Abandona el café, tabaco, alcohol. Haz una dieta rica en fermentados como yogurt o kéfir. Toma suplementos de spirulina (captura gases) y clorella (captura metales pesados). Come fruta fresca a media mañana y media tarde, nunca de postre. Toma, por lo menos, un plato de verdura al día. Sustituye los hidratos de carbono refinados por los integrales. Disminuye el consumo de proteínas animales, que alimentan la flora de putrefacción.
“Mens sana in colon saludale”
Una flora intestinal desequilibrada aumenta la tendencia a alergias en niños y a la obesidad en el adulto.
Hay una relación entre cáncer de mama y estreñimiento.
El intestino es el segundo cerebro: sí, tiene 100 mill de neuronas. El tubo digestivo fabrica 20 neurotransmisores. Del 90 al 95% de la serotonina se fabrica en el tubo digestivo.
Una limpieza de colon permite liberar bloqueos emocionales, los conflictos internos se resuelven y el cuerpo y el espíritu se reconcilian.
Así como los trastornos psicoemocionales afectan al tubo digestivo, las patologías de éste afectan a nuestro humor, nuestro carácter y nuestro pensamiento. Las personas que sufren de colon, muchas veces tienen déficit de serotonina, por eso si controlas la salud de tus intestinos estarás de mejor humor y, por favor, ¡no te olvides de sonreir!
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miércoles, 9 de noviembre de 2011
Probióticos, esos nuestros pequeños amigos
Probióticos, esos nuestros pequeños amigos
Cuántas mujeres no han tenido algún episodio a lo largo de su vida de candidiasis vaginal?
Para cuántas no ha sido un verdadero problema porque se ha cronificado y hecho resistente al tratamiento? Cuántas no se han llegado a sentir “sucias “ o “culpables” poniendo en duda sus prácticas sexuales o haciendo que los molestos y continuos tratamientos los alejaran de ellas.
La candidiasis vaginal es una infección por hongos que afecta a la mucosa genital, pero no suele ser un hecho aislado, suele afectar también al intestino y de aquí pasar a la vagina. Suele ocurrir por desequilibrios de nuestra flora intestinal, aunque esto no nos lo haya dicho el médico. También en personas inmunodeprimidas o tras largos tratamientos con antibióticos.
El caso es que la cándida es un hongo que vive en simbiosis con nosotros en piel y mucosas, pero al producirse una disbacteriosis intestinal se hace patógena. Cuando se rompe el equilibrio entre las bifidobacterias y los bacteroides a nivel de la mucosa intestinal y se rompe del ph ácido a nivel de intestino grueso y de la mucosa vaginal. El mayor porcentaje corresponde al bacilo de Döderlein, responsable de la conservación de la acidez vaginal (Ph
normal entre 3.8 a 4.5). La mucosa vaginal está compuesta además por Streptococcus viridans, Staphylococcus albus, difteroides, hongos y bacterias anaerobias en proporción de 5:1 con respecto a las aerobias. Cuando el equilibrio se rompe y el ph de la mucosa vaginal se alcaliniza (5.5 a 6.8) el bacilo de Döderlein deja de ejercer su función protectora y la cándida álbicans
se hace patógena, pudiendo llegar a producir una serie de trastornos a nivel orgánico en varios sistemas:
1) Afectar al equilibrio de la flora intestinal anulando a las bifidobacterias y lactobacilus, provocando problemas de digestión, mal aliento, flatulencias, hinchazón abdominal, irregularidad de las defecaciones, irritaciones y prurito anal, molestias hemorroidales y colon irritable.
2) A nivel de la mucosa oral puede causar aftas bucales dolorosas y estomatitis.
3) A nivel de mucosa vaginal molestias con urgencia al orinar, prurito y escozores.
4) A nivel de la piel “picores generalizados”, pié de atleta e infecciones en uñas.
5) Las toxinas producidas por la cándida pueden depositarse en articulaciones y dar dolor y rigidez articular, incluso artritis.
6) Si las toxinas de cándidas pasan a circulación pueden llegar a afectar al cerebro y sistema nervioso, donde pueden reaccionar con el neurotransmisor Dopamina y provocar desarreglos mentales y emocionales como depresión, ansiedad, irritabilidad, variaciones del estado de ánimo, sensación de rechazo e incluso pérdida de la autoestima.
7) Puede afectar a las funciones hormonales dando lugar a molestias premenstruales, irregularidad en la menstruación, dolores menstruales, trastornos con la menopausia, infertilidad y endometriosis. La cándida posee en su membrana receptores para las hormonas, así si la progesterona se liga a la cándida, nunca podrá llegar a su destino. También puede la cándida desencadenar procesos autoinmunes, produciendo anticuerpos contra las hormonas propias y contra el tejido ovárico. Y afectar a nivel metabólico la síntesis de prostaglandinas, básicas para la formación de hormonas.
8) A nivel inmunitario puede ser causa de intolerancias y alergias alimentarias y liberar histamina (de ahí los picores)
En realidad una mujer afectada por cándidas puede estar afectada a nivel mutisistémico y levantarse cansada todas la mañanas y fatigarse al mínimo esfuerzo.
El equilibrio de la flora intestinal es básico para inhibir el crecimiento de la Cándida álbicans a nivel de mucosas intestinal y vaginal.
Este equilibrio no es insensible a la edad y el cambio hormonal de la menopausia lo rompe con más facilidad, ya que al disminuir el nivel de estrógenos se produce una atrofia del epitelio vaginal y disminuye la población de bacilos de Döderlein. El Ph en menopausia de la mucosa vaginal es de 7.
Los probióticos representan la primera línea de defensa para prevenir y tratar la Candidiasis vaginal, son básicos los Lactobacillus acidofilus y los bífidus.
Pero además debemos modificar los hábitos alimentarios:
Evitar los azúcares refinados (azúcar blanco, bollería), evitar hidratos de carbono refinados (pan blanco, pasta) y algunas frutas muy dulces (higos, dátiles). Toma más yogur y Kéfir, que pueden administrarse vía oral o vaginal!
© Dra. Inma González para ella y el abanico
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Novadona Espai de Salut
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lunes, 24 de octubre de 2011
Prevenir Resfriados con Fitoterapia y Probióticos
¿CÓMO PREVENIR LOS RESFRIADOS CON FITOTERAPIA y PROBIÓTICOS?
En otoño caen las hojas y también nuestro sistema inmune. Bajan las temperaturas y también lo hace nuestra energía. Con la llegada del frío y las lluvias, llegan los primeros resfriados. Son cosas propias de la época otoñal: enfriamientos, catarros y gripes. Para prevenir y superar estos males con eficacia, la fitoterapia es un perfecto aliado.
Casi un 80% de la población sufre los síntomas de catarro que acompañan a los primeros fríos, aunque los que más los sufren son los ancianos y la población infantil. Si nos preparamos y mantenemos nuestro sistema inmunitario en perfecto estado, conseguiremos evitar estos molestos síntomas que nos afectan en invierno.
Todas las manifestaciones de un síndrome catarral son banales pero molestas y se producen ante un enfriamiento o en un momento de bajada de nuestras defensas inmunitarias, que es cuando bacterias y virus nos invaden.
El mayor sistema de defensa ante bacterias y virus es nuestro sistema digestivo. Nuestra flora intestinal tiene un efecto de barrera frente a microorganismos patógenos. Un 70% del tejido linfoide se encuentra en nuestros intestinos. Un buen aliado de nuestra flora intestinal, son los probióticos. Poseen efectos inmunoestimulante e inmunomoduladores. Los probióticos son microorganismos vivos que ejercen un efecto protector sobre nuestro intestino y estimulan nuestro sistema inmunitario, al favorecer el crecimiento de una microbiota intestinal que hará frente a la entrada de patógenos.
Entre los probióticos más empleados se encuentran los Lactobacillus y las Bifidobacterias que colonizan el intestino, adhiriéndose a la mucosa intestinal, donde ejercen su acción inmunomoduladora, aumentando la síntesis de citoquinas, potenciando la capacidad fagocítica de los macrófagos e incrementando la síntesis de Ig A. Además sintetizan sustancias que acidifican el pH e inhiben así el crecimiento de patógenos. Cuando la flora intestinal está equilibrada, amén de prevenir la entrada de patógenos, si ésta se ha producido, el ataque al patógeno es más eficaz. Las cepas más utilizadas son Bifidobacterium lactis (restablece reacciones inmunitarias sanas en ancianos), Bifidobacterium longum (Ayuda en la respuesta antiinflamatoria del organismo), Lactobacillus acidophilus (protege la flora vaginal, modula molestias gastrointestinales), Lactobacillus plantarum (protege la flora vaginal). Suelen utilizarse mezclar de probióticos para potenciar su efecto a nivel de diferentes mucosas (intestinal, respiratoria y vaginal).
Un gran preventivo fitoterápico es la Echinácea. Según un estudio de la Universidad de British Columbia (Canadá) y publicado en Antiviral Research en Agosto 2009: “los preparados naturales a base de Echinácea han demostrado una capacidad inmunoestimulante. Esta planta medicinal activa las defensas de forma natural protegiendo a nuestro organismo. Inhibe la inducción de varios agentes víricos asociados con las enfermedades respiratorias superiores”.
Otros productos naturales indicados para potenciar las defensas ante gripes y resfriados son el própolis y la jalea real, dos sustancias de las abejas que actúan ante virus y bacterias y que pueden encontrarse como preparados estandarizados en la farmacia. El própolis es elaborado por las abejas a partir de las resinas balsámicas de las yemas y cortezas de diversas especies de árboles. Su composición varía según el entorno vegetal de la colmena pero contiene resinas, cera, aceite esencial, polen, minerales y vitaminas (principalmente provitamina A y vitaminas del grupo B). Su acción antimicrobiana y antifúngica, se debe principalmente a los compuestos fenólicos; y a los flavonoides su acción antiviral, y también su acción antiinflamatoria y antioxidante. En cuanto a la jalea, es rica en vitaminas C, E, A y del grupo B (B1,B2, B6 y ácido fólico) y minerales, por lo que está indicada en estados de debilidad o agotamiento físico o psíquico.
Otro de los síntomas que padecemos en otoño es la astenia favorecida por los cambios climatológicos, los cambios de horarios, la exposición solar disminuida.
La causa fundamental de la astenia otoñal es la reducción de las horas de luz que controla la glándula pineal, la cual segrega melatonina, hormona responsable del control biológico y las emociones. Por eso, al disminuir la exposición a la luz solar en otoño, se produce un desequilibrio interno que afecta el sistema emocional.
Un combatiente de la astenia otoñal es el eleuterococo. Resulta eficaz para combatir el agotamiento físico y la sensación de debilidad general y tras el resfriado, en la convalecencia. Útil en niño, para reforzar la concentración. También refuerza nuestras defensas contra el ataque de virus y bacterias.
Para evitarla, además de una dieta equilibrada que contenga los frutos propios de la estación: leguminosas, granos integrales, frutas (granada, uva, naranja, mandarina, moras, arándanos y grosellas) y verduras (coles, berenjenas, setas) ricos en vitamina B y C que suponen una gran fuente de energía.
El retorno a las obligaciones conlleva un mayor desgaste físico y mental, por lo que es necesario que la dieta aporte energía suficiente y nutrientes que depuren el organismo de los excesos veraniegos y refuercen las defensas para afrontar la nueva temporada con menos resfriados, gripes e infecciones.
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