jueves, 11 de octubre de 2012

Cuidados a flor de piel


Tips sobre la piel menopaúsica






Entrevista para la Revista Mía de Octubre

¿Qué diferencia hay (aparte de la edad) entre la piel de una mujer menopáusica y la de alguien que aún no ha entrado en esta etapa (imagínate, dos mujeres de la misma edad, unos 45 años, una con
menopausia y otra no?

Sí que hay diferencia. La piel tiene receptores para las hormonas femeninas, los estrógenos. A medida que las hormonas disminuyen, durante el climaterio y en la menopausia se producen una serie de cambios en la piel y el cabello:
La piel se deshidrata, se vuelve inconfortable, seca y rugosa.
La dermis se afina, se vuelve más frágil y pierde su elasticidad.
Las arrugas son más profundas y la piel del cuello se hunde. La piel se relaja particularmente en la parte inferior del rostro. Está menos firme porque las fibras de elastina y de colágeno se degradan.
La piel pierde su luminosidad. El tono deja de ser uniforme, ya que la renovación celular no se realiza.
Aparecen manchas oscuras sobre la piel.

¿Existe algún tratamiento para mantener bien la piel que sea específico para mujeres menopáusicas?

Si, tenemos cremas y serums que contienen genisteína, una isoflavona de soja que tiene apetencia por los receptores estrogénicos de la piel y realiza los mismos efectos.



También se realizan en consulta peelings con alfahidroxiácidos, ácido fítico y vitamina C que aceleran el tournover celular que se pierde con la edad, y promueven la síntesis de colágeno tipo IV y ácido hialurónico al estimular las células fibroblastos y queratinocitos.

La mesoterapia con activos antioxidantes y ácido hialurónico que enriquecemos con antioxidantes, aminoácidos y otros coadjuvantes es un auténtico cóctel de juventud. Realiza una bioestimulación cutánea, nosotros introducimos en la piel mediante una microagujitas estos sustratos para que sea la propia piel la que se regenere. El resultado es una piel radiante y luminosa, más firme e hidratada.

El Plasma Rico en Plaquetas y Factores de Crecimiento es el tratamiento estrella en la Menopausia. Consiste en hacer una pequeña extracción de sangre que se centrifuga para obtener el Plasma Rico en Plaquetas y factores de crecimiento que se inyectan, junto con colágeno, en cara, cuello y rostro. Es un tratamiento muy seguro y eficaz.

En tres sesiones, una al mes, los resultados son espectaculares, y no tiene efectos secundarios ni produce rostros recauchutados ni congelados.

A la hora de tratar las arrugas y la flacidez, ¿qué errores principales comenten estas mujeres?

Primero, se han de proteger del sol. De qué te sirve pasarte el invierno cuidándote y haciéndote tratamientos si después te expones al enemigo nº 1: el sol.

Después hay que tener cuidado con las dietas drásticas o poco equilibradas.

A esta edad enseguida se pierde tersura en la cara y el cuello.

Y en tercer lugar hay que huir de tratamientos que ofrecen resultados de rostros hinchados, sin expresión, labios que no se mueven. El médico-estético es, en cierto modo, artista y debe proporcionar resultados naturales y armoniosos. A mis pacientes no les gustan algunas caras que se ven en televisión, y me piden resultados naturales.

Otro error es tratar sólo la cara y abandonar el cuidado de cuello y manos, hay mujeres que sólo se ponen cremas en la cara. Nuestros tratamientos son integrales: cara-cuello-escote-manos.
Pero en cualquier tratamiento facial la nutrecéutica es fundamental, el aporte exógeno de micronutrientes que complementen una dieta equilibrada.


Una piel luminosa y radiante es el reflejo de una dieta sana y el ejercicio aeróbico es el complemento ideal para oxigenar nuestros tejidos.

© by Dra. Inma González.
Directora de Novadona Espai de salut
Dra. Inma González
Tel. 934198676


miércoles, 3 de octubre de 2012

La clave de la salud está en alcalinizar


La clave de la salud está en alcalinizar


El ritmo de vida actual, la alimentación, la toxicidad ambiental, el estrés...
nos acidifican. 



El pH del agua es neutro pH 7.El pH de nuestra sangre debe mantenerse entre 7,35 y 7,45, es decir, ligeramente alcalino.

Para que te hagas una idea, el pH de la coca-cola es 2,5 debido al ácido fosfórico que contiene, esto quiere decir que es 45.000 veces más ácida que el agua. Necesitamos 32 vasos de agua para equilibrar la acidosis que produce. El pH de la carne de vaca es 5,4 por el ácido úrico, ácido láctico y purinas que contiene.

El estrés, los malos hábitos dietéticos (dieta muy rica en proteínas, una disbiosis intestinal, el ejercicio intenso, los tóxicos ambientales, los fármacos y la edad tienden a acidificarnos). Nuestras células producen un excedente de iones H+ que se van acumulando en la Matriz Extracelular

Nuestro organismo tiene mecanismos de compensación: a través de pulmones y riñones va eliminando H+. Cuando eso es insuficiente los sistemas tampón del organismo: fosfatos y bicarbonatos neutralizarán estos H+ y si esto no es suficiente, van a salir de forma patológica del hueso Ca++ y Na+ como modo de neutralización compensadora. Esto va a contribuir a la osteopenia y osteoporosis, perdiéndose masa ósea.

Las neurotoxinas y productos metabólicos finales del estrés psíquico y emocional, son ácidos. El exceso de ejercicio produce un aumento de radicales ácidos. Por eso los atletas toman alcalinizantes. Si hay disbiosis intestinal se van a producir productos de descomposición acidificantes. En situaciones de normalidad, nuestro organismo va compensando esta acidosis, pero en el momento que la función renal o respiratoria “pinchan” tenemos que recurrir a otros mecanismos.

Una dieta rica en hidratos de carbono refinados, grasas y/o rica en proteínas de origen animal, o una sobrealimentación también hacen bajar el pH.



Los tóxicos ambientales también perjudican a la función mitocondrial, desviando la respiración aeróbica a situaciones de glicolisis, cuyo producto final el lactato va a acidificar.

Con la edad también perdemos flora beneficiosa, bifidobacterias y sufrimos déficit de minerales acidificantes.

Debemos ingerir alimentos alcalinizantes, aquellos que poseen Calcio, Magnesio, Sodio y Potasio.





Son alimentos alcalinizantes: los vegetales (la reina es la espinaca, pero en crudo!), la fruta, los zumos de frutas.

Una situación mantenida de acidosis va a agotar nuestros sistemas compensadores y a  producir:

·         En sist nervioso: irritablilidad, ansiedad, agresividad insomnio, hipo/hiperactividad.
·         En piel: hiperseborrea, eccemas, micosis, caída del cabello.
·         A nivel endocrino: hipertiroidismo, alteraciones menstruales, hipercolesterolemia, esterilidad.
·         A nivel musculo esquelético: gota. Mialgias, calambres, enfs reumáticas
·         A nivel digestivo: Acidez gástrica, dispepsia, estreñimiento, somnolencia postprandial.
·         Y a otros niveles: inmunodeficiencias, enf periodontal, gran sensibilidad al dolor que mejora corrigiendo la acidosis, celulitis...


·         A la larga se va a producir caries y osteoporosis por agotamiento del sistema tampón del hueso.





Tenemos una manera muy sencilla de determinar esta acidificación: tomando cada mañana con tiras reactivas el pH del segundo pis de la mañana.

También podemos medir el pH en heces: si es ácido indica que está ocurriendo una fermentación de los hidratos de carbono con formación de sustancia ácidas. Y si es muy alcalino que está teniendo lugar un sobre crecimiento de proteolíticos, con aumento de producción de aminas biógenas y amoníaco.



La solución:

·         Empezar el día con un zumo de pomelo.

·         Disminuir las carnes rojas y azúcares refinado.
·         Hacer ejercicio físico con moderación.
·         Gestionar el estrés y las emociones “tóxicas”
·    Estimular la eliminación de ácidos con saunas y baños de vapor
·   Tomar minerales alcalinizantes en forma de carbonatos y bicarbonatos de Calcio, sodio, magnesio y potasio.

Dra. Inma González
Tel. 934198676

20 aniversario! Novadona Espai de Salut
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martes, 2 de octubre de 2012

En otoño protege tu piel

El otoño ha llegado...

es tiempo de proteger tu piel!




Con la llegada del otoño es el momento de proteger la piel.

Sabemos que estamos en otoño por el anuncio del Corte Inglés, porque empiezan los primeros resfriados y porque notamos esa sensación de tirantez en la piel.

Se nos cae más el cabello y se empiezan a secar los labios.

Se produce un fenómeno vascular de vasoconstricción por acción del frío y la microcirculación sanguínea se resiente porque con el frío las venitas se contraen. A más vasoconstricción y menor circulación de nutrientes y oxígeno, la piel se reseca y deshidrata. Algo así como un menor flujo de alimentación interna: la piel pierde fuerza y grosor.


El rostro y las manos son las partes que más sufren durante la temporada fría. 

  1. En este período, el uso de las calefacciones emite sustancias que provocan la muerte de las células cutáneas y los sistemas de calefacción juegan en contra de la humedad natural de la piel. Además cuando pasamos de ambientes cerrados con calefacción al frío de la calle, la piel se deshidrata y reseca mucho más, afectando a su elasticidad. Asimismo en este período nos vestimos con más ropa, lo que entorpece el proceso de transpiración de la piel y eliminación de las células muertas.
  2. Asimismo, la piel se siente tirante, y como resultado de la capa formada por las células muertas, se impide que la secreción sebácea llegue a la superficie a lubricar y nutrir la epidermis, dejando la piel seca y sensible.
Hemos seleccionado un producto estrella para esta época:

Se trata de un aceite de rápida absorción que cuida y nutre la piel frente a los factores metereológicos y ambientales.

Bio-oil, un aceite multiusos, con excelentes resultados en deshidratación cutánea, cicatrices y estrías. Líder de venta en 11 países, por fin! llega a nuestro país. En Novadona somos fans!






La clave del éxito de este aceite está en su composición:
  • Vehículo de rápida absorción, emoliente que aporta suavidad, tersura y flexibilidad, PurCellin (MR)
  • Vitamina A, favorecedora de la síntesis de colágeno, aumentando la elasticidad y mejorando textura y tono.
  • Vitamina E, antioxidante protector frente a los Radicales Libres causantes del envejecimiento prematuro.
  • Aceite de Caléndula, regenerador celular idóneo para pieles sensibles, dañadas o quemadas por el sol.
  • Aceite de Lavanda, acondicionador de la piel, con suave efecto balsámico y antiséptico natural.
  • Aceite de Romero, con propiedades calmantes y efecto antiséptico, refuerza y acondiciona la piel.
  • Aceite de Camomila, antiinflamatorio y muy útil para pieles sensibles.
Nos ha gustado su poder de penetración, el suave aroma, la sensación de frescor que deja en la piel y el efecto protector frente a los primeros fríos sin brillos y tactos untuosos.

Recomendamos su uso en cara y manos, pero es una delicia como aceite después del baño!




Dra. Inma González
Tel. 934198676



martes, 25 de septiembre de 2012

Tan Tan ¿Quién es? El otoño otra vez.


¡El otoño ya llegó!




Tan tan
¿Quién es?
El otoño otra vez
¿Qué quiere el otoño?
El frescor de tu sien
No te lo quiero dar.
Yo te lo quiero quitar.
Tan tan
¿Quién es?
El otoño otra vez
Federico García Lorca

Ya está aquí el otoño. Fin del verano y vuelta al cole, las rutinas, el trabajo...


Todavía podemos disfrutar de algunas frutas, pero esto se acaba: Ciruelas, melocotones, judías, tomates de fin de verano y llegan los higos, uvas y setas y frutos secos: nueces, castañas, avellanas.

Los nutrientes en esta época nos han de aportar vitaminas del grupo B, minerales (fósforo, potasio, magnesio, zinc, cobre), vitaminas C y E y ácidos grasos mono y poliinsaturados, que es lo que necesita nuestro sistema inmunitario para prepararse ante la llegada del frío y los catarros.

Para combatir la astenia otoñal que está más bien causada por el retorno a las rutinas y obligaciones y al esfuerzo mental y concentración que exigen el estudio y el trabajo, es necesario llevar una alimentación que cuide nuestros neurotransmisores.
Por otro lado el cambio horario también altera nuestros biorritmos y nuestro estado anímico.


En ocasiones es necesario suplementar con micronutrientes que nos aporten precursores del ácido glutámico, como la L-glutamina, la vitamina C, para frenar el exceso de funcionamiento de las suprarrenales como respuesta al estrés y cómo no fosfolipidos, los mismos que componen las membranas neuronales y que van a formar la mielina. Además debemos proteger al cerebro con antioxidantes y prevenir el daño neuronal de una posible hipoxia, en pacientes mayores. El Ginkgo biloba es un buen aporte antioxidante y tiene un efecto sobre la microcirculación, además promueve la síntesis de neurotransmisores y regula el exceso de cortisol.

En cuanto a nuestro sistema inmune, podemos reforzarlo con Vitamina D, que activa sobretodo las células T. También es muy útil reforzarlo con betaglucanos de origen natural (Sacharomyces cerevisiae) procedente de la levadura de pan que estimula los macrófagos y éstos a las citoquinas.

Y para los que sufren alergias que se recrudecen en otoño muy útil el aporte de L- metionina, un aminoácido esencial que debe ser aportado por la alimentación. Es un aminoácido azufrado que fluidifica el moco y desintoxica de histamina, interesante el aporte cuando se toman antihistamínicos para evitar algunos efectos secundarios.



Si se agravan los problemas de ansiedad, nerviosismo, insomnio, recordad la Valeriana como sedante y tranquilizante, e inductor del sueño y el GABA, neurotransmisor inhibitorio con efecto tranquilizante sobre el sistema nervioso central. Si no nos sentimos identificados con ninguno de los anteriores micronutrientes, puede sernos útil la hoja de té verde, L- teanina. Va bien a personas “aceleradas”, “sobrecargadas” que se colapsan ante un nuevo cambio de hábitos y ritmo. Se toma 30 min. Antes de dormir. La L- teanina es muy relajante y calmante, reduce el estrés, mejora la calidad del sueño, el aprendizaje, la concentración y reduce los efectos adicionales al consumo de cafeína.



martes, 18 de septiembre de 2012

Estrés y síndrome metabólico ¿están relacionados?


Estrés y síndrome metabólico: epidemias del S. XXI



Parece que nuestra vida está programada genéticamente y que todos estamos predestinados a nuestro final, independientemente de los hábitos de vida que llevemos. Si esto fuese así, la medicina preventiva, como es la medicina biológica, no tendría ningún sentido. Aunque todos conocemos longevos que han llevado malos hábitos de salud, siempre hay algo en el entorno que ha contribuido a esa longevidad (aire, agua, vivencias) y casi siempre ha habido una vida emocionalmente rica y falta de estrés.


La actual situación económica, el estrés psicoemocional, el estrés fisiológico producen en la población una tendencia al hipercortisolismo crónico (aumento de cortisol mantenido). Suelen acudir a la consulta por un aumento progresivo de peso y aunque se han sometido a múltiples tratamientos, no han obtenido el resultado esperado.

En pacientes con tasas elevadas de cortisol debido al estrés suelen presentarse signos y síntomas de síndrome metabólico: aumento de azúcar con resistencia a la insulina, hipertensión arterial, aumentos de colesterol y triglicéridos, aumento de grasa abdominal y sobrepeso, marcadores de inflamación. Es decir, todos los factores de riesgo para desarrollar enfermedad cardiovascular.

En hombres perímetros abdominales >100-105 y en mujeres >80-85, aumentan la posibilidad de desarrollar un síndrome metabólico.
Y, paradójicamente, en ocasiones, los resultados con ejercicio y dieta no son los esperados!

¿Por qué el estrés crónico puede causar un síndrome metabólico?
El sistema nervioso simpático libera adrenalina y noradrenalina que aceleran el ritmo cardíaco, la tensión arterial y aumentan el flujo de oxígeno al cerebro y los músculos ante una situación amenazante o de estrés. El eje neuroendocrino hipotálamo-hipófisis-suprarrenal aumenta la síntesis de CORTISOL y moviliza la GLUCOSA, nutriente esencial del cerebro y el músculo. Pero cuando esta situación de estrés se cronifica, es decir, permanece aún habiendo desaparecido la situación de miedo o peligro y deja la sombra de la ansiedad crónica, esto puede desequilibrar el sistema emocional, hormonal y cardiovascular.
Hay tres áreas cerebrales donde actúa el estrés:
-          El cortex prefrontal: que libera el neurotransmisor dopamina. Encargado de procesar la información, el lenguaje y el aprendizaje.
-          El hipocampo: donde se procesa la memoria a largo plazo y se analiza emocionalmente la información que concierne al factor estresante.
-          El cuerpo estriado: donde se fijan los aspectos emocionales de la experiencia.

Como consecuencia de una situación mantenida de estrés, el exceso de cortisol va a deteriorar la función cognitiva, causando pérdida de memoria y un exceso de glucemia a nivel sistémico (por resistencia a la respuesta insulínica) causante del aumento de peso y grasa abdominal y, paradójicamente un déficit de glucosa a nivel cerebral con disminución de neurotransmisores (serotonina, dopamina, noradrenalina, acetilcolina) y una disregulación del eje endocrino, productor de hormonas y vínculo principal entre mente y cuerpo. La bioquímica de nuestro cerebro en una situación de estrés crónica va a ser la causa de modificaciones hormonales que a su vez van a influir en el control emocional de la persona que padece estrés crónico: existe una unidad indivisible mente- cuerpo. No podemos disociar los síntomas físicos de los factores emocionales. Nuestros tratamientos son holísticos mente-cuerpo.

“Dra, a mí los nervios me engordan, porque comer, comer, no es que coma mucho...”
Al alterarse el control del centro regulador del apetito a nivel central, en el hipotálamo, que es el que sintetiza los precursores hormonales y está relacionado con el sistema nervioso simpático (adrenérgico) va ha haber una hiperfagia o mayor pulsión por los alimentos, especialmente los hidratos de carbono de índice glucémico más elevado, que son los que más engordan, y una disregulación del tracto digestivo, del páncreas (insulina), de las suprarrenales (cortisol), del tejido adiposo (aumento de grasa abdominal) y de los músculos, todo ello controlado por el sistema nervioso autónomo o vegetativo. Como decía, cuando el hipotálamo se disregula, empieza a haber resistencia a la insulina y aumento de glucosa que se va a acumular en forma de grasa en los adipocitos y una cascada de fenómenos entre los cuales se encuentra un descenso del metabolismo basal con aumento progresivo de peso que llevará a un síndrome metabólico.

“Dra. que tengo todos los números, mi madre diabética y mi padre infarto de miocardio”
Qué es más importante, la epigenética o la nutrigenómica? Sí controlamos el exceso de cortisol con fitoterapia, terapia ortomolecular, medidas de gestión del estrés y modificamos hábitos de vida como alimentación sana y ejercicio físico regular, podemos prevenir el síndrome metabólico aunque estemos genéticamente sentenciados.


Las medidas correctoras del estrés, como el resto de la terapia, ha de ser absolutamente personalizadas, no podemos protocolizar a nuestros pacientes, cada uno ha de encontrar su camino:
-          El ejercicio aeróbico: desarrolla el hipocampo cerebral y favorece los procesos de aprendizaje y memoria, aumentando el rendimiento intelectual. Al “oxigenar” nuestro cerebro, favorecemos las conexiones neuronales. Bailar es un método divertido de hacer ejercicio. La neuroplasticidad neuronal que se produce durante la ejecución del baile o una coreografía es similar a la que se produce al realizar una operación mental.
-          Yoga: enseña a respirar. La práctica del pragnayama o ejercicios respiratorios como la respiración de fuego en yoga Kundalini ayudan a “oxigenar” el cerebro, nos cargan de energía y controlan el estrés.
-          Correr: sabemos que la bioquímica del cerebro cambia después de 10 min. de running, liberamos dopamina y norepinefrina en períodos más cortos de ejercicio.
-          Musicoterapia: es un bálsamo para el cerebro.

Una vez hemos encaminado a nuestros pacientes a encontrar su vía personal de gestión del estrés, vemos cómo enfocar el tratamiento ortomolecular dependiendo de los resultados analíticos (aminoacidograma, neurotransmisores y sus metabolitos en orina de 12 h., cortisol en saliva...) de cada uno. Con tratamiento ortomolecular podemos dar precursores de los neurotransmisores alterados:


El estrés crónico y el envejecimiento precoz que produce causan déficit de serotonina que se traduce en trastornos de humor, aumento de ansiedad y agresividad, problemas de atención, tendencia a ala compulsión alimentaria y picoteo, déficit de melatonina y trastornos de sueño. Cuando normalizamos los niveles de serotonina lo hacen el humor y la capacidad de sentir placer por las cosas cotidianas y regulamos la sensibilidad al dolor. La regulación de los niveles de noradrenalina, modula la respuesta al estrés, el humor y aumenta la función cognitiva (atención-concentración-aprendizaje)
Al regular los niveles de dopamina, neurotransmisor clave en la motivación, lo hace la atención y se tonifica al sistema nervioso.
La normalización de Acetilcolina, neurotransmisor clave en las emociones del sexo y en la memoria y procesos de aprendizaje, hace que la función cognitiva mejore así como la coordinación muscular.
Vemos que la regulación del cortisol (estrés) va a regular el nivel de neurotransmisores, claves en el control del sistema endocrino. Por eso las personas expuestas a estrés crónico tienen disminuidas las funciones cognitivas como la memoria y el aprendizaje, duermen mal y, además, aumentan de peso, siendo más vulnerables, también, a las infecciones porque el sistema inmune está sometido a la misma regulación central.
Una vez tenemos el diagnóstico de estrés crónico y apoyándonos en los datos analíticos y en la historia de vida del paciente, que comprende su historia clínica y su trayectoria
vital (incluyendo las “huellas” emocionales y el entorno), le proponemos una actuación terapéutica personalizada, en la que él/ella van a ser los protagonistas: no se trata de que dejen en nuestras manos su enfermedad, sino de que “juntos”, ellos y yo, abordemos su salud.

Terapia ortomolecular, sí, pero personalizada.


Si sospechamos que el cortisol ha provocado un estado inflamatorio neuronal, los ácidos grasos omega 3, son imprescindibles. El mantenimiento de los lípidos de las membranas del tejido neuronal es necesario para una correcta neurotransmisión.
Según sea el perfil de aminoácidos que obtenemos en los estudios analíticos, pautaremos los aminoácidos deficitarios: isoleucina y valina para la síntesis de Tirosina (precursor de Dopamina y Noradrenalina), catecolaminas de buen estado anímico. Triptófano para la síntesis de Serotonina (y melatonina, reguladora del sueño).
Magnesio en forma de quelatos para regular el equilibrio ácido-base, el estado de tensión muscular y la hiperactividad nerviosa. En ocasiones debemos asociarlo a Zinc, Cobre y Manganeso (oligoelementos antioxidantes) o a Cromo (hiperglucemia y pulsiones azucaradas).
Las vitaminas del grupo B: B1 precursor de acetilcolina (atención y memoria), B9 para la fatiga intelectual (síntesis de GABA y Serotonina), B12 para mantener un  cerebro dinámico.


Me confieso enamorada del extracto de Ginkgo Biloba para el deterioro de la función cognitiva causado por el estrés o problemas circulatorios cerebrales. Es un fitofármaco que utilizo en tratamientos antiaging y en pacientes sujetos a estrés crónico porque mejora los niveles de cortisol y normaliza el de los neurotransmisores. Avalado por numerosos estudios científicos, se ha demostrado que sus componentes Kaempferol, quercetina e Isorhamnetiona  actúan a nivel de Córtex prefrontal y mejoran la memoria a corto plazo, A nivel de Hipocampo mejorando la memoria a largo plazo y sobre el cuerpo estriado mejorando la atención y los efectos del estrés. Produce un reequilibrio emocional, y permite tratamientos prolongados  y seguros cuando está bien indicado siendo para mí muy útil en pacientes preocupados por mantener la función cognitiva en tratamientos preventivos que persiguen conseguir una madurez saludable.


Conclusión:
Estamos ante una población que ha ido aumentando su esperanza de vida, pero que ha cronificado patologías, que lleva una vida sedentaria y una alimentación inadecuada y que sufre estrés de modo crónico. Son pacientes que nos llegan polimedicados, y entre los fármacos que más gastan,  los psicotropos.
Afortunadamente una nueva ola de población a la que preocupa no el añadir años a la vida, sino vida a los años y quieren vivirlos con calidad, que buscan una medicina preventiva y más natural y personalizada, que prefieren la fitoterapia, la terapia ortomolecular y que se preocupan por la dietética y que entienden que “somos lo que comemos” y aceptan que “el primer medicamento ha de ser nuestro alimento”, está surgiendo. Para ellos la gestión del estrés, la alimentación, el ejercicio físico moderado pero constante y un entorno social y afectivo favorable van a ser las claves de su salud.



viernes, 20 de julio de 2012

Salud ocular


Salud ocular

Los filtros protectores que se incorporan en los cristales de las gafas de sol, se utilizan para proteger nuestros ojos de las radiaciones solares nocivas, así como para reducir la fatiga ocular y mejorar la percepción visual.
Además, la utilización de cristales solares con protección se hace cada vez más necesaria debido a las condiciones actuales de la atmósfera.
Radiaciones solares
De todas las radiaciones procedentes del sol, las que pueden tener un mayor efecto sobre nuestros ojos son:
·         La radiación ultravioleta
·         La radiación visible
·         La radiación del infrarrojo
Tanto la radiación ultravioleta como la del infrarrojo son invisibles para el ojo humano, y son las que pueden perjudicar a nuestra salud ocular y por eso es necesario protegernos frente a ellas.
La radiación ultravioleta
Está dividida en tres zonas:
·         UVC
·         UVB
·         UVA
La parte correspondiente al UVC es filtrada por la atmósfera, por lo tanto no supone peligro para nosotros. Las radiaciones correspondientes al UVB y al UVA, sin embargo, sólo son filtradas parcialmente por la capa de ozono de la atmósfera.
Teniendo en cuenta el progresivo deterioro que sufre la capa de ozono, y que se trata de radiaciones nocivas, se hace necesaria la protección frente a ellas mediante cristales que filtren la transmisión de estas radiaciones.
Todos los cristales solares de Indo te protegen 100% contra las radiaciones ultravioleta UVA y UVB. Al igual que los efectos de la piel, el daño por radiación UV sobre los ojos es acumulativo. Hoy existe evidencia sobre el daño que producen las radiaciones UVA y UVB sobre el tejido ocular. Por eso las consultas por este concepto han aumentado en los últimos diez años en un 30%.

Los rayos solares son invisibles y la exposición prolongada a éstos podría producir a largo plazo cataratas y daños a la retina. Puede causar lesiones como queratitis, que es una dolorosa quemadura en la superficie corneal; pterigión, crecimiento de tejido que podría producir alteraciones de la visión e inflamación; y cáncer de piel alrededor de los ojos.
Con respecto a la retina y especialmente al área macular, la radiación UV está asociada como uno de los factores de riesgo de la Degeneración Macular Asociada a la Edad (DMAE); una de las más importantes causas de ceguera.
La radiación Infrarroja
Aunque la radiación Infrarroja no se percibe como tan agresiva, se conoce su efecto pernicioso a altas dosis en casos extremos como trabajadores de altos hornos o soldadores que están expuestos a este tipo de radiación que emiten fuentes de materiales muy calientes.
A pesar de ello, existen estudios internacionales que alertan del efecto acumulativo de la radiación Infrarroja A+B en el tejido interno del ojo humano, especialmente el cristalino, en dosis del nivel que emite el Sol en ambientes no especialmente extremos. Actualmente el 54% de las radiaciones solares son de este tipo. Cuando las radiaciones Infrarrojas son absorbidas por el tejido humano, éste se calienta y puede causar cambios significativos a nivel celular. El cristalino y la retina absorben parte de esta radiación, pero también son parcialmente transparentes actuando como sistema óptico fuertemente convergente (+60 dioptrías). Esto implica que la densidad de radiación infrarroja por unidad de área que puede recibir la retina por exposición solar es muchas veces superior a las que recibe el resto del cuerpo.
Cuando se está usando una lente solar, ésta filtra la radiación visible bajando la luminosidad que recibe el ojo y provocando una dilatación de a pupila. Si esta misma lente no filtra simultáneamente la radiación IR, se está favoreciendo que entre en el ojo una cantidad de radiación IR superior a lo habitual ya que la pupila se encuentra anormalmente dilatada. Este efecto junto con el magnificador del sistema ocular humano es el que puede provocar un aumento significativo de la densidad de energía Infrarroja que recibe la retina.
Por estudios realizados en luz emitida por láseres, se conoce que la focalización de luz infrarroja sobre la retina con intensidades excesivas puede provocar aumentos puntuales y súbitos de temperatura que dañan el tejido ocular y pueden provocar zonas de menor sensibilidad visual que no se hacen evidentes hasta al cabo de varios años.

Clasificación de los filtros solares
La Norma Europea sobre gafas de sol establece una clasificación de los filtros solares en cinco categorías, determinando para cada una de ellas la absorción que deben proporcionar estos filtros frente a la luz visible.
·         Categoría 0:
Filtros con una transmisión entre el 80% y el 100%, es decir, dejan pasar al menos un 80% de la luz visible. Se emplean como protección en ambientes exteriores con poca luz y también pueden ser utilizados en interiores por personas que padezcan fotofobia.
·         Categoría 1:
Filtros cuya transmisión se encuentra entre el 43% y el 80%. Estos filtros resultan aconsejables para utilizarlos en ciudad.
·         Categoría 2:
Filtros con transmisiones entre el 18% y el 43%. Su utilización está recomendada para la práctica de deportes tales como: bicicleta, correr, etc…
·         Categoría 3:
Filtros con transmisiones de la luz visible entre el 8% y el 18%. Es aconsejable su utilización durante el verano en zonas muy soleadas, así como en la playa y la montaña. Es la categoría más usada
ya que normalmente cubre todas las necesidades.
·         Categoría 4:
Son filtros que poseen una transmisión entre el 3% y el 8%. Estas lentes son las adecuadas para zonas de alta montaña, la práctica del esquí y deportes acuáticos. Debido a la baja transmisión que presentan estas lentes, su uso está desaconsejado en la conducción.

El grado de oscuridad de las lentes de sol no es un indicativo de su nivel de protección, existiendo lentes muy oscuras que no absorben adecuadamente las radiaciones ultravioletas. En ese caso, su efecto es más perjudicial que beneficioso, ya que estas lentes hacen que pase a nuestros ojos menos luz visible, disminuyendo así nuestros mecanismos naturales frente a la luz (como la contracción de la pupila). Por este motivo, es peor llevar unas gafas de sol con una mala protección solar que no llevar ningunas. De ahí la importancia de adquirir las gafas de sol en establecimientos de especializados en óptica, y que estas gafas hayan pasado los controles de calidad necesarios.

Otros tipos de lentes coloreadas
·         Los filtros fotocromáticos son bastante utilizados por personas que necesitan llevar una graduación exclusivamente para visión lejana, pues les permite usar un solo par de gafas.
En ausencia de radiación solar estas lentes permanecen con un tono transparente, por lo que pueden usarse en interiores, y sólo se oscurecen cuando les da el sol, proporcionando entonces protección solar y mayor comodidad para el usuario.
·         Los filtros polarizados se utilizan para evitar deslumbramientos y reflejos producidos por el sol en las superficies..
Así, estos filtros son muy utilizados en deportes en los que existen estos reflejos como deportes náuticos y de invierno.
También son muy aconsejables para la conducción, ya que evitan los reflejos producidos tanto por la carretera como por otras superficies, como la parte delantera del vehículo.
Diferencias entre los colores
El color del filtro no es un indicativo de la protección a la radiación solar y será elegido en función de las necesidades de cada uno. Los filtros que podemos encontrar son fundamentalmente: marrón, verde y gris.

·         El filtro marrón es el que más altera la percepción de los colores, aunque también mejora los contrastes. Suele utilizarse para los deportes de invierno y en la montaña.
·         El filtro verde produce una visión con poca alteración de los colores, se recomienda especialmente para los deportes náuticos aunque es adecuado para todo uso.
·         El filtro gris es el que permite la percepción de los colores de una manera natural, tal y como son. En este sentido es el más recomendable, proporciona además una gran comodidad durante la conducción y en periodos prolongados de uso.

Info facilitada por Indo ©