miércoles, 18 de febrero de 2015

Micronutrición en Síndrome Premenstrual

Micronutrición en el Síndrome premenstrual

El SPM suele clasificarse generalmente en cuatro grupos:

1.                 Tipo A: donde los síntomas predominantes son la ansiedad (de la que toma su nombre), irritabilidad, tensión nerviosa y cambios de humor.
2.                Tipo C: donde predominan la apetencia por determinados alimentos (carbohidratos del que toma su nombre) para aliviar sus síntomas principales que son fatiga, desmayos, desvanecimiento, palpitaciones, dolor de cabeza y cefaleas.
3.                Tipo H: donde los síntomas predominantes (edema y/o hinchazón de manos, cara, mamas, pies, tobillos y abdomen, sensibilidad, congestión y tensión mamarias, aumento de peso -al menos, más de 1,5 kgs-, sensibilidad dolorosa y malestar general, sensación de no tolerar ser tocada) son causados por una hiperhidratación (de ahí su nombre) en determinadas zonas.
4.                Tipo D: donde el síntoma predominante es la depresión (de ahí su nombre) y que incluye otros síntomas como la confusión, pérdida de memoria, negligencia, llantos, pensamientos suicidas y/o autodestructivos.

En términos generales, el SPM suele achacarse a un desequilibrio entre los estrógenos y progesterona, concretamente a una insuficiencia de progesterona y a un exceso de estrógenos, desequilibrio que por lo demás, está implicado también en otras dolencias femeninas como la sensibilidad mamaria, los fibromas/miomas y los quistes ováricos, entre otras.




Se barajan varias cuestiones que han demostrado influir en dicho desequilibrio; entre otros mencionamos:

·                     La incapacidad del hígado de eliminar el exceso de estrógeno.
·                     El distress (stress excesivo)
·                     Déficits nutricionales y desequilibrios alimenticios que llevan a carencias (o insuficiencia) de vitaminas, minerales y ácidos grasos esenciales.
·                     La píldora (anticonceptiva)
·                     Uso de Medicamentos
Entre las primeras medidas a adoptar, siguiendo los principios hipocráticos que abrazamos: “que tu alimento sea tu medicamento”, lo primero es suprimir algunos hábitos de nuestra dieta:
·                     Azúcares refinados (azúcar blanco y azúcar integral)
·                     Café
·                     Alcohol
·                     Alimentos muy grasos o formas de cocción grasas (frituras)
·                     Medicamentos (procura limitarlos a lo que específicamente debas tomar por prescripción médica, y en la dosificación prescripta)
Y añadir otros:
·                     Más frutas y verduras
·                     Cereales integrales
·                     Legumbres
·                     Aceites vírgenes de Primera Presión en Frío
·                     Sal marina sin refinar (en vez de la sal de mesa común), y en cantidades cada vez menores.
·                     Mayor descanso
·                     Algún tipo de ejercicio físico, o simplemente caminar a paso vivo durante 40 minutos cada día, 6 veces por semana.




Dependiendo de la severidad de los síntomas o del tipo de SPM de que se trate, podrá resultar necesario tomar complejos vitamínicos, minerales y complementos alimenticios, pero asegúrate que proceden de fuentes orgánicas y siempre que sea posible, que dichas fuentes sean ecológicas



Entre la etiología, además de las fluctuaciones hormonales, encontramos un déficit de: Ca, Mg, Mn, Vit B, Vit E, ác. Linoléico.

También es frecuente un déficit de serotonina o de GABA (efecto sedante del SNC) y causantes de la labilidad emocional del SPM.

También hay un desequilibrio en la síntesis de prostaglandinas  PGE2 y de betaendorfinas.

Mientras los síntomas más físicos aparecen unos días antes de la ovulación (mastodinia, edema, hinchazón abdominal...), la labilidad emocional e irritabilidad se presenta antes de la menstruación, es decir del 15 al 28 día.

Nuestra recomendación es la suplementación con GLA (omega 6) y triptófano unos días antes de la aparición de los síntomas.

Solemos recomendar suplementación con triptófano como precursor de la síntesis de Serotonina.

El agua de mar isotónica también es muy útil para suplementar el déficit en Ca, Mg, Mn...


Dentro de la sintomatología que presentan algunas mujeres una semana antes de la menstruación y que engloba una serie de molestias que van desde: aumento de la tensión mamaria, estreñimiento, aumento de la retención de líquidos, irritabilidad y dolor lumbar o abdominal en lo que llamamos Síndrome Menstrual, suele predominar la retención de líquidos.


La retención de líquidos es un exceso de fluidos en los tejidos debido a un drenaje inadecuado de los vasos sanguíneos. Desde el punto de vista estético se traduce en un aumento de volumen considerable, hinchazón, malestar, alteraciones en la silueta y sobrepeso.


Las causas son las variaciones hormonales del período entre la ovulación y la menstruación.

Un exceso de sal, déficit de proteínas en la alimentación y beber poca agua lo pueden agravar.

La falta de ejercicio, el estrés, la falta de sueño, viajes, calor pueden ser factores concomitantes.

Hay que asegurarse que no haya un desequilibrio del balance hidroelectrolítico y que las alteraciones del tránsito intestinal no estén relacionadas con una disbiosis intestinal o alteración de la microbiota bacteriana intestinal.


Micronutrientes que evitan la retención hídrica en el Síndrome premenstrual:
·        Favorecemos el tránsito intestinal gracias  a los probióticos como los lactobacillus y bifidobacterias y prebióticos como la inulina.




·        Los probióticos son cepas liofilizadas de microorganismos beneficiosos para la salud.
·        Los prebióticos al fermentar en el colon proximal favorecen la acción de cepas probióticas de microorganismos beneficosos.

·        Té verde: ayuda a eliminar líquidos de forma natural

·        Potasio y Magnesio son oligoelementos que favorecen la eliminación de líquidos y ayudan a restablecer el balance hidroelectrolítico.


By Dra. Inma González

tel. 934198676

Sígueme en tu mail